La desconstrucción del "yo" en David Hume
Resumen
Cuando los antiguos desconstruyeron el sí mismo, el yo o la identidad personal, de manera explícita (como en el caso de los budistas del hinayana) o implícita (en el de algunos advaitines y el del budismo hinayana), la insubstancialidad del yo era una consecuencia necesaria de una visión monista (Milesios y Heráclito, Shankara etc.) o no substancialista del mundo. En Hume, en cambio, considerado atomista y por consiguiente considerado de manera implícita como contrario al holismo,l la desconstrucción del sí mismo o yo es una consecuencia necesaria de su empirismo (las impresiones o colecciones de impresiones no son substancias, y ni siquiera hay una impresión que corresponda al sujeto mental aparentemente separado, que constituye el núcleo del sí mismo o yo). Ahora bien, la vía que, como consecuencia lógica de su posición, toma Hume para desconstruir el "sí-mismo" o "yo" no tiene salida: o bien es aporística o bien conduce al error. En efecto, como lo supo Kant2, la sustancia es una categoría que no puede inferirse de la mera asociación de impresiones, pues pertenece a un tipo lógico [Russell-Whitehead] o cuando menos a un nivel de abstracción radicalmente distinto al de éstas. Por otra parte, en contra de lo que pensó Hume, sí hay una impresión que corresponde al "sí-mismo" o "yo", aunque no es del mismo tipo que las impresiones que nos dan los entes que aparecen como objeto; etc. 1Según G. Deleuze (Deleuze 1953; español 1977), Hume no hace una psicología atomista, sino que muestra en el atomismo un estado del espíritu que no permite una psicología. Por otra parte, por medio del principio de asociación, entendido como trascendental en la medida en que no es una cualidad de las ideas mismas sino de la naturaleza humana, la colección de percepciones se vuelve sistema, estructura y organización. Creo que no podemos sostener unívocamente que el atomismo de Hume lleve a un antiholismo. 2 El centro de referencia no puede estar al mismo nivel de los distintos referata. "El ‘Yo pienso’ debe poder acompañar a todas mis representaciones, pues de lo contrario se representaría en mí algo que no podría ser pensado en absoluto, lo que significa tanto como decir que la representación sería imposible, o, al menos, que para mí no sería nada. (Kant, Crítica de la Razón Pura).

