Editorial
Resumen
Desde el surgimiento de las universidades como instituciones generadoras y divulgadoras del saber, tanto sus estructuras y funciones misionales han evolucionado en atención a las demandas de las sociedades y del contexto donde se desempeñan. A partir de la década de los ochenta en el siglo XX, numerosos han sido los espacios, debates, declaraciones y documentos regionales y mundiales que han analizado las realidades del sistema universitario, al tiempo de apuntar recomendaciones, acuerdos y metas que las universidades deberían alcanzar para ajustar su funcionamiento a criterios de mayor pertinencia y calidad educativa, científica, tecnológica, social y ambiental. Sin embargo, las respuestas de las instituciones universitarias a los demandados cambios han sido paulatinas, y dispares en atención a las regiones y a las condiciones de desarrollo en las cuales responde el conocimiento y el talento humano que se forma. La disrupción de una pandemia a escala global ha enfrentado a las Instituciones de Educación Superior (IES) con el cierre de sus aulas en más de 191 países. En el caso de Latinoamérica y el Caribe según las estimaciones de UNESCO-IESALC (2020), el cierre temporal afecta aproximadamente a unos 23,4 millones de estudiantes de educación superior y a 1,4 millones de docentes; esto representa, aproximadamente, más del 98% de la población de estudiantes y profesores de educación superior de la región. Tal situación sin precedentes históricos ha tenido consecuencias inmediatas en las vidas de millones de estudiantes, docentes e investigadores en el mundo, y por primera vez nos hemos visto enfrentados por igual a una realidad que demanda acciones individuales guiadas por las orientaciones conjuntas, que permitan atender los urgentes desafíos de esta inédita situación...
